Septiembre: Síndrome Postvacacional

Llega Septiembre: el Síndrome Postvacacional

Comienza septiembre y los medios de comunicación se llenan de noticias relacionadas con el final de las vacaciones, la vuelta al trabajo, al colegio. Cuando se habla de la vuelta a la rutina es bastante frecuente encontrarse con un término psicológico que cada vez se usa más cotidianamente: el síndrome postvacacional.

¿Qué es el síndrome postvacacional?

Síndrome postvacacional

Conviene comenzar recordando que el síndrome postvacacional no está aceptado como una enfermedad, ya que no aparece en las principales clasificaciones internacionales. Por tanto, en este momento no existe un acuerdo acerca de si podemos considerarlo una enfermedad como tal o una reacción  normal del individuo (1)

Algunos autores consideran que la vuelta a la rutina después de las vacaciones requiere de un proceso de adaptación.

Si la adaptación no se realiza adecuadamente, aparecerían una serie de manifestaciones de malestar que no deberían considerarse como algo anormal sino como una reacción normal del organismo ante un cambio que no es capaz de gestionar en ese momento concreto.
Por el contrario, si adoptamos el concepto de salud de la Organización Mundial de la Salud, que la entiende como un “estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de enfermedad o dolencia”, (2) todo aquello que conlleve una pérdida de bienestar podría ser considerado como algo que afecta a la salud y, por tanto, en la esfera de la enfermedad.
Tanto si hablamos de enfermedad como de proceso de adaptación, los estudios defienden que el síndrome postvacacional es una realidad que afecta a un número cada vez mayor de personas.

Datos recientes señalan que es un problema que están sufriendo la mitad de los españoles y parece ser que se está produciendo un aumento progresivo de casos a lo largo de los años: el porcentaje de personas afectadas por debajo de los 45 años pasó de un 35% en 2008 al 50% en 2010 (3)

¿Cuáles son sus manifestaciones?

Existen una serie de  síntomas que se producen cuando el individuo no está sabiendo gestionar bien la vuelta a la rutina.

  • Manifestaciones físicas: malestar general, cansancio, falta de apetito y concentración, somnolencia o insomnio, taquicardia, dolores musculares, cefalea.
  • Manifestaciones psicológicas: Irritabilidad, tristeza, agresividad, falta de motivación, apatía, nerviosismo.

¿Cómo podemos luchar contra él?

Si ya has sufrido alguno de estos síntomas en anteriores ocasiones, la mejor manera de afrontarlo es intentar prevenirlo. Aquí tienes algunos consejos que te pueden ayudar:

Plátano

  • Vuelve a la rutina de forma progresiva:

– Intenta no prolongar las vacaciones hasta el día antes de empezar a trabajar, ya que de esta manera el cambio será más brusco.
– En los últimos días de vacaciones, empieza a instaurar paulatinamente los horarios de sueño para adaptarlos a los que tendrás en período laboral, regulando así tus ritmos biológicos.
– Siempre que sea posible y el puesto lo permita, organiza las tareas y gestiona el tiempo laboral priorizando lo importante, de tal forma que se evites una brusca recuperación de responsabilidades y carga de trabajo.

  • Cuida la alimentación, incluyendo en tu dieta habitual alimentos ricos en triptófano, aminoácido esencial para la liberación de la serotonina, neurotransmisor relacionado con el estado de ánimo (4). Estos alimentos suelen estar presentes en la dieta mediterránea (chocolate, cereales, algunas frutas, legumbres, leche y derivados, pescado azul…)

 

  • Mantener una actitud positiva y no preocuparte en exceso te ayudará. Tómate un tiempo para “arrancar” y sé consciente de que estas manifestaciones normalmente no son indicativas de ninguna patología y van a ir desapareciendo progresivamente.

Sólo se debería solicitar ayuda profesional si estos desajustes se prolongan más de 10 – 14 días, ya que podrían estar dando avisos de algún problema más complejo (5).

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