Terapia indirecta

Terapia indirecta

Terapia indirectaEn el trabajo clínico me encuentro con frecuencia con la siguiente escena: la llamada para la petición de la primera entrevista la realiza una persona preocupada por un familiar cercano (que tiene un elevado nivel de sufrimiento), pero que considera o bien que no tiene un problema o bien que ese problema no requiere acudir a un profesional de la psicología clínica.

Tras ese primer contacto telefónico, el familiar acude a esa primera consulta con la idea de poder obtener alguna orientación o consejo acerca de cómo puede ayudar mejor a la otra persona o también en qué podría consistir una intervención en el caso de que su familiar finalmente se decidiese a venir. Pero en otras muchas ocasiones, la demanda es intentar conseguir que la persona que sufre el problema acuda finalmente a consulta, muchas veces bajo presión y aunque no tenga idea de cambio.

Este escenario es especialmente frecuente en el caso de padres con hijos adolescentes, que están atravesando por períodos de sufrimiento o de alteraciones del comportamiento y de las emociones.

Cuando me preguntan por mi recomendación, desde mi formación sistémica y mi experiencia clínica, siempre convoco a consulta a todas aquellas personas que son conscientes del problema  y que están interesadas o se creen capaces de hacer algo para cambiar la situación. Incido especialmente en la necesidad de ser muy cuidadosos con aquellos miembros de la familia que no desean acudir a consulta y advirtiendo de que el esfuerzo por traerlos por la fuerza puede generar más resistencia a la terapia.

En este punto es útil aclarar los tres tipos de relaciones que desde la Terapia Sistémica se considera que se pueden establecer entre  el terapeuta y paciente (Tarragona ,2006):

  • Visitante: La persona no identifica una queja y objetivo de trabajo (“no necesito terapia, “el problema no tiene que ver conmigo, lo tiene otro”)
  • Demandante: considera que hay un problema (aunque sea vago, global o inespecífico)  y tiene unos objetivos del trabajo; pero normalmente atribuye la solución a que otra persona cambie (“creo que hay un problema pero el problema lo tiene el otro”)
  • Comprador: Identifica el problema junto con el terapeuta y se ve parte de la solución, estando dispuesto a hacer algo para resolver la situación.

Debemos entender esta clasificación como algo cambiante, que se modifica con la relación y que el psicólogo clínico intentará trabajar para convertir a los visitantes y demandantes en compradores, pero no siempre eso es posible.

Para aquellos casos en los que la persona que sufre no se ve capaz de asistir a consulta está disponible la modalidad terapia indirecta.

[box id=”g1-box-counter-123″ ]La terapia indirecta se define como un tipo de intervención que actúa sin tener directamente en consulta al paciente designado, trabajando así con otros miembros del sistema.[/box]

Desde la terapia sistémica se entiende que el cambio de un miembro del sistema (un ejemplo de sistema: la familia)  afecta en el funcionamiento de los otros, ya que el funcionamiento de todo el sistema depende de las interacciones de cada uno de sus miembros.

La modalidad de terapia indirecta se aplica con bastante frecuencia en la intervención con niños y adolescentes, en base a las siguientes justificaciones:

Terapia indirecta con niños

  • Los niños muy pequeños no tienen los suficientes recursos cognitivos para seguir una terapia.
  • La importancia del sistema familiar (el síntoma del niño o adolescente como “signo” de algo que no funciona del todo bien en el sistema). Por esto mismo, podría ser que aunque trabajásemos con el niño y consiguiésemos un cambio que se manifestase en el contexto de la terapia, el problema seguiría presentándose en el ambiente familiar.
  • Minimizar el riesgo de estigmatización por la etiqueta diagnóstica (aunque, en muchas ocasiones, el niño ya viene con la etiqueta de otros profesionales que le trataron anteriormente).

Y también cuando el paciente designado no tiene conciencia de enfermedad, o se niega a seguir tratamiento.

En el caso de niños y adolescentes, es importante antes de intervenir identificar cuál es el modelo de interacción familiar y adaptar las tareas al tipo de pautas que los padres están teniendo con sus hijos. De esta forma, la terapia irá encaminada a dotar a los padres de instrumentos para manejar el problema.

 

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