La Astenia Primaveral: ¿mito o realidad?

La astenia primaveral: ¿mito o realidad?

Con la llegada de la primavera comienzan a aparecer en los medios de comunicación referencias a “la astenia primaveral”.  Al igual que ocurría con el síndrome postvacacional en septiembre, la astenia primaveral es un concepto poco claro y sobre el que hay bastante confusión. ¿Se trata de una enfermedad? ¿Necesita un tratamiento específico? ¿Es necesario que en esta época del año complemente mi alimentación con complejos vitamínicos? . Vamos a intentar ir contestando a todas estas cuestiones a lo largo de este artículo.

¿Qué es la astenia primaveral?


Primavera
El término astenia hace referencia a un síntoma presente en varios trastornos (tanto de origen físico como psicológico) y que se caracterizada por una sensación generalizada de cansancio, fatiga y debilidad. (1)

Por lo tanto, cuando nos referimos a «Astenia primaveral» estaríamos hablando de un cuadro de cansancio, fatiga y debilidad que surge en el cambio de estación, del invierno a la primavera.

Es importante señalar que este concepto no está respaldado por ninguna evidencia científica. De hecho, en palabras de Víctor Navarro, psiquiatra del hospital Clínico de Barcelona: “no hay ningún estudio que demuestre su relación con la primavera». Además, Francisco Camaralles, médico de atención primaria y miembro de la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria (SEMFyC) prefiere hablar de un trastorno temporal relacionado con la adaptación a una situación, pero que no tiene entidad clínica como enfermedad (2).

¿Qué significa esto?: no estamos hablando de una invención o ficción, se trata de un cuadro con «síntomas reales» pero que no pueden considerarse como patología sino como una manifestación normal del proceso de adaptación del cuerpo a un cambio en las condiciones vitales.

¿Qué causa la astenia primaveral?

Existe bastante controversia a la hora de buscar cuáles son las posibles causas que llevan a determinadas personas a sufrir este cuadro ante el cambio de estación.

 Una hipótesis: menores niveles de beta-endorfinas segregadas por el sistema endocrino, las responsables de la disminución de la sensación de dolor (1

Estas condiciones distintas relacionadas con la entrada de la primavera pueden referirse bien al aumento de la temperatura ambiental y distinto nivel de humedad en el ambiente y presión atmosférica, nuevas condiciones de luminosidad o también al cambio horario (que supone dormir una hora menos y modificar el horario de comidas, trabajo y otras actividades).

«La luz es un estimulante pero a algunas personas les puede producir irritabilidad y falta de iniciativa» (3)

Pero no debemos olvidar, según nos recuerda el doctor Camerelles que este cuadro adaptativo no se produce en toda la población, ya que: «La percepción sobre la propia salud depende de cada persona» (2)

Cómo identificarla

Existen una serie de síntomas más frecuentes, pero la manifestación de este proceso adaptativo puede presentar diferencias en cada persona:

  • Fatiga generalizada.
  • Somnolencia diurna.
  • Desmotivación.
  • Dificultad para concentrarse.
  • Irritabilidad.
  • Falta de apetito.
  • Tensión arterial baja.
  • Ausencia de interés sexual.
  • Dolor de cabeza y malestar general.

Cómo combatirla:

Ya que no estamos hablando de una enfermedad sino de un proceso adaptativo del organismono contamos con tratamientos específicos y los expertos no ven necesarios los fármacos para afrontarla. Tampoco sería preciso tomar complejos vitamínicos a no ser que así lo indique el médico.

A la hora de hacerle frente, pueden serte útiles estos sencillos consejos prácticos.

Consejos: hidratarse
1. Higiene del sueño: Intenta dormir 7 u 8 horas durante la noche y mantén unos horarios regulares para acostarse y levantarse.

2. Cuida tu alimentación: Evita comidas pesadas y/o rápidas. Incluye en tu dieta alimentos como los cereales, las legumbres, las frutas y verduras de temporada evita el exceso de grasas saturadas. En la alimentación también es importante que mantengas un horario lo más regular posible y que realices todas las comidas, sin saltarte ninguna.

3. Hidrátate: Es recomendable mantener, al menos, un nivel de 1.5 litros de agua al día ya que con el cambio de estación y el aumento de la temperatura, la sudoración es mayor y también lo es el gasto de agua corporal.

4. Haz ejercicio regularmente y evita el sedentarismo, intenta no dejarte llevar por la sensación de apatía y cansancio.

 

¿Cuándo debo acudir a un profesional?

Los trastornos por el ajuste al reloj solar suelen duran dos semanas aproximadamente (2) y no conllevan una alteración grave en las actividades cotidianas.

 En caso de que estos síntomas persistan en el tiempo, sean muy intensos y/o produzcan una alteración significativa en las vida diaria, es recomendable acudir a un profesional de la salud para que descarte patología física o psicológica. 

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